OMER
The Athlete (In Theory)
Omer es el cliente favorito de cualquier gimnasio: el que paga la cuota de todo el año y solo aparece para hacerse la foto de rigor.
Con esa camiseta de tirantes azul eléctrico luchando por sobrevivir y unas muñequeras que nunca han visto una sola gota de sudor de verdad, Omer representa a la perfección la filosofía de «me gustaría… pero no lo suficiente como para hacerlo de verdad».
Tiene la expresión intensamente concentrada de alguien que está calculando cuántas calorías ha quemado solo por atarse las zapatillas (spoiler: tres).
Está convencido de que llevar ropa deportiva lo convierte automáticamente en atleta, aunque su único récord olímpico sigue siendo levantar el mando de la tele desde el sofá.
Decidido, competitivo y absolutamente despiadado, especialmente cuando se trata de hacerse con el último cruasán de la cafetería de la esquina después de su «entrenamiento».